- Zanahorias (500 gr.)
- 4 dientes de ajo.
- 1 cucharada de comino entero o molido.
- 1 cucharada de orégano.
- 100 cc. de vinagre.
- Misma cantidad de agua que de vinagre.
- Sal marina.
- Aceite de oliva virgen extra.
- OPCIONAL: 1 cucharadita de pimentón dulce o picante.
Raspamos las zanahorias, las lavamos y las cortamos en medallones del grosor de un dedo meñique (si queremos quedar mejor podemos hacerle a la zanahoria unos cortes laterales, sacar una tiras, y así al cortarla en medallones quedarán como florecitas -en fin...-)
Las ponemos en una cacerola con agua y sal y las cocemos hasta que estén tiernas con muchísimo cuidado de que no queden blanduzcas y se deshagan. Escurrirlas y esperar a que se enfríen.
Pelamos los ajos y los cortamos en trozos pequeños, y lo machacamos en un mortero junto con el comino, el orégano (el pimentón, opcional) y la sal, y mezclamos todo esto con el aceite y el vinagre.
Mezclamos las zanahorias con este aliño y el agua lo metemos en la nevera en un bote tapado al menos 8 horas para que cojan el sabor.
Las servimos habiendo escurrido el líquido del adobo y, opcionalmente, espolvoreándolas con el perejil picado.
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